Desde que los PC empezaron a popularizarse, los virus han crecido desgraciadamente con ellos. Se trata de programas cuya finalidad es realizar acciones ilegales en un sistema, como acceder y robar datos confidenciales, o simplemente dañar el Windows del usuario.
Entre los tipos de virus, el malware se ha convertido en el más popular a lo largo de los años. Y entre ellos, tenemos el “gusano”, cuya función es propagarse por una red, ya sea privada o corporativa, con el objetivo de contaminar cada vez más ordenadores, lo que lo convierte en una de las mayores amenazas actuales.
Hoy te explicaremos un poco más sobre este malware, cómo puede infectar tu PC y formas de evitar este problema. Compruébalo:

¿Qué es un gusano?
En una traducción directa, Worm significa “gusano” en portugués. Y al igual que el animal invertebrado que vive bajo tierra, el malware tiene la costumbre de actuar dentro del sistema y contaminar los ordenadores, causando grandes problemas de rendimiento. Esto se debe a que el virus consume una serie de recursos del sistema operativo, lo que provoca ralentizaciones e incluso un mayor consumo del flujo de datos a través de la red.
El primer gusano apareció en los años 90, concretamente en 1998. En aquel momento, consiguió infectar a unos 6.000 de los 60.000 PC que estaban conectados a ARPANET, la red que más tarde dio lugar a la Internet que utilizamos hoy en día.

¿Cómo puede un gusano contaminar una máquina?
Y al igual que la tecnología, este malware también ha evolucionado y ha añadido otras funciones maliciosas. Entre ellas, la posibilidad de infectar ordenadores a través de dispositivos externos, como memorias USB y discos duros. Además de contaminar el sistema con lo que llamamos un “Caballo de Troya”, una infección dentro de una aplicación aparentemente inofensiva que roba datos e información personal del PC contaminado.
Otra forma popular de contaminación utilizada por los gusanos es por correo electrónico. Suelen enviarlos remitentes desconocidos con un enlace a un sitio web que infectará la máquina, o con un archivo adjunto que contiene el virus. También hay algunos casos en los que el malware se apodera de la bandeja de entrada de un usuario, enviándose a sí mismo para propagar el virus a sus contactos registrados. Como resultado, el destinatario recibe un correo electrónico de alguien que conoce y acaba abriendo el archivo adjunto o accediendo al enlace malicioso.

Ni siquiera los programas de mensajería instantánea como Messenger, WhatsApp y Skype están libres de esta amenaza. En muchos casos envían mensajes con frases pegadizas para que hagas clic en el enlace malicioso. Si la víctima cae en la estafa, existe un alto riesgo de contaminar el PC o el teléfono móvil en el que se realizó la conexión.
Por último, ni siquiera la moda de las monedas virtuales está libre de problemas. Lemon Duck, por ejemplo, es un malware que afecta al proceso de minería de criptomonedas. Toma el control del Microsoft Outlook del usuario y envía correos electrónicos con contenido malicioso para infectar otros PC. Bondat, otro malware de minería de criptomonedas, se propaga a través de dispositivos conectados al puerto USB de la víctima.

¿Cómo puedes evitar ser contaminado por un gusano?
Para protegerte de los ataques de malware, primero necesitas tener una rutina que implique una navegación segura por Internet. Además de tener un buen antivirus que esté siempre actualizado, tienes que adquirir el hábito de sospechar siempre de las acciones sospechosas en tu día a día con el PC:
- Vigila siempre los correos electrónicos de destinatarios desconocidos y nunca abras los archivos adjuntos ni accedas a los enlaces que envíen.
- Desconfía de los correos electrónicos de tiendas y servicios que tengan una dirección diferente a la que utilizan. Por ejemplo, Mercado Livre, Americanas y Submarino no envían correos electrónicos con @gmail.com, @hotmail.com o cualquier otro servidor popular. Generalmente, el dominio del correo electrónico va con el sitio web principal.
- Evita abrir archivos adjuntos con la extensión .zip, .rar o incluso .exe. Aunque los envíen contactos conocidos, pueden haber sido contaminados y estar propagando el malware sin saberlo.
- Cuando se trata de sitios web, desconfía siempre de los que prometen contenidos tentadores, como películas y programas gratuitos, o la promesa de dinero fácil.
- Y por último, nunca vayas a un sitio web desconocido que tu navegador, o incluso la alerta del antivirus, identifique como “no seguro”.
Ahora que ya sabes cómo funciona un gusano y, sobre todo, los riesgos que supone para tu PC, acostúmbrate a utilizar Internet de forma más segura para no tener problemas a diario.
Vía Tecmundo







